El aprendizaje en la tercera edad

A través del tiempo tras el aumento de la esperanza de vida, principalmente desde los años 50 se ha estado estudiando e investigando sobre la población de la tercera edad. Gracias a los avances de las neurociencias, relacionados con los procesos cognitivos y de aprendizaje, se permitieron investigaciones en disciplinas como la medicina, la psicología o la pedagogía.

Por esta razón, se empezó a considerar científicamente hacia los años 70 el aprendizaje en la tercera edad, en el momento en que desaparece la formación permanente y se empieza a dar paso a la educación permanente y el aprendizaje a lo largo de la vida. Pierre Vella, un profesor de la Universidad de Ciencias Sociales de Toulouse, Francia, en el año de 1973 puso en funcionamiento la primera universidad para la tercera edad, con el objetivo de facilitar el acceso a la cultura y al conocimiento a los adultos mayores.

A raíz de estas investigaciones y adaptaciones educativas, se pueden encontrar a personas de la tercera edad estudiando segundas lenguas, ya sea como segmentos específicos de programas de adultos mayores, como cursos de inmersión o como parte de un grupo mixto de estudiantes. El estudio de idiomas es particularmente popular debido al plurilingüismo y multiculturalismo característico de las sociedades actuales.

No obstante, se debe tener en cuenta que el aprendizaje en el adulto mayor no tiene, por ejemplo, un gran componente de aprendizaje académico, como ocurre en otras etapas de la vida, pero, sí son parte esencial de la vida diaria de la persona los cambios físicos y fisiológicos, las crisis de identidad o los cambios de roles sociales, factores que se consideran formas de aprendizaje.

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